MÍA
Ronan no me escuchó, no quiso ver lo que por tanto tiempo he querido evitar, sabía desde el principio, que cuando él naciera, iba a tener la misma sangre podrida de Alexei, y que eso significaba que cabía la posibilidad de que fuera como su padre.
Lo quise evitar a toda costa, aun si eso significaba renunciar a la Bratva, dejé atrás a una familia que me dio la espalda, porque cuando le conté a mi padre que Alexei me era infiel, él solo me dijo tajante.
“¿Y eso qué? Todos los hombres de la