Capítulo X. Los errores de una mosquetera, pagando con dolor.
Elena
- “¿Quién eres? y ¿Dónde está mi hija?”- la respuesta de mi padre tras soltarle, entre lágrimas, mis miserias, cortó todo mi torrente de quejas contra cierto intransigente playboy.
Me paralizó, deje de llorar, de la impresión por sus pregunta. Lo miré sin entender que quería decir con esas preguntas.
- “¿Por qué, tanto Michael, como mi padre se dedicaban a hacer pregunta tan estúpidas?, “¿Qué soy para ti?, ¿Quién eres?”, ¿no es obvio?”- pensé mientras miraba a mi padre con incomprensión.