Llego al apartamento de Maca, al tocar su timbre escucho las risas y unos segundos después abre la puerta mirándome impresionada.
—¿Dónde diablos te metiste? —Me toma por el brazo y me entra arrastras —. Estabamos preocupados por ti, no sabíamos si llamar a la policía o buscarte en el apartamento del imbécil de Martin.
—Pensamos que habías regresado con ese imbécil —Réplica Lucy —. Porque de ser así nosotras mismas te matariamos y luego tirariamos tu cuerpo en mar abierto.
—No estaba con Mart