Ese tan esperado lunes llegó, tal vez eran los únicos felices en la ciudad con eso, Camila despertaba sintiendo las caricias de Andrew y con muy pocas ganas de salir de esa cama, incluso tuvieron que desayunar ahí porque ella se resistía a moverse.
Una ducha juntos sin preocuparse de la hora, era un día para disfrutar y disfrutarse plenamente en su lugar totalmente privado y alejados de todo para vivir la pasión a flor de piel sin la presión del tiempo, sabiendo que ese era su día y lo vivirían