—Ahora si estamos solas ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes? —preguntó Camila apenas salieron del restaurante.
—No podría estar mejor, es dulce, apasionado y lo que sigue, siento que tengo una adición a él.
—Te entiendo, yo estoy igual.
Leticia le contó que sus suegros habían estado en el salón y Camila le contó que cuando los vio en mañana no paraban de felicitarla.
—Creo que por lo visto ya les caímos más que bien, ahora falta lo que pase con papi y mami de sólo pensarlo me duele el estómago,