Cuando William entró al comedor, Verónica estaba tomando el desayuno, pero, a penas lo vio, se puso de pie para abandonar la habitación.
—Nicki, tenemos que hablar —él quería explicarse, que ella entendiera que no le estaba mintiendo.
Pero Verónica levanto una mano para que se detuviera —No tenemos nada de qué hablar, William. No quiero escuchar ni una palabra que salga de tu boca. Suficiente daño me has hecho ya.
—Mi intención no es herirte, Nicki, el informe no es falso, el doctor… —Ella volvi