CAPÍTULO CINCUENTA Y SEIS
PUNTO DE VISTA DE LILA
Empecé a aprender todo lo que pude sobre Beleño.
Beleño dormía ligeramente.
Eso fue lo primero que aprendí.
Incluso al amanecer, incluso cuando los pasillos estaban en silencio, había ojos vigilantes. Los guardias rotaban. Los sirvientes escuchaban. Los lobos percibían patrones, lo admitieran o no.
Así que aprendí los suyos primero.
Selene entrenaba temprano.
Salía de sus aposentos a la misma hora todas las mañanas. Entrenaba más tiempo que la ma