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—¿Y eso es todo ? —respondo, la voz temblándome ligeramente, mientras mi necesidad de él se vuelve insoportable.
—¿Quieres que juegue contigo hasta que te corras, o quieres que te folle hasta que no puedas caminar ?
—¡Nathanaël ! —exclamo y él se ríe.
—Despertaste a la bestia, pajarito, ahora elige.
Ese lado oscuro suyo me fascina y no puedo evitar reírme mientras me sonrojo.
—Supongo que si tuviera que elegir…
Me acerco y beso su cuello, mordisqueándolo ligeramente, haciéndolo gemir.
Sigo b