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—¿Listo ? —me trae de nuevo la atención, y asiento.
—Sí.
—Sígueme entonces.
Cierro la distancia entre nosotros y caminamos lado a lado, saliendo por las puertas traseras y bajando una escalera más grande en la parte trasera de Iron Wolf que da hacia el bosque cercano. Caminamos en silencio la mayor parte del tiempo, hasta que, de repente, me empuja contra la pared de ladrillos fríos y húmedos, su cuerpo visiblemente muy cerca del mío, mis manos extendidas sobre su pecho por la sorpresa.
Voy