Elizabeth.-
Observaba por la ventana a mis niños divirtiéndose, algunos corrían por el césped, otros jugaban a las escondidas; aún con el frío que se acrecentaba en la ciudad ellos estaban felices, lo que más disfrutaban era la nieve, verlos sonreír me llenaba el corazón, pero una parte de mi… no se sentía así.
El encierro me estaba agobiando y las palabras de Mila martilleaban mi cabeza, necesitaba salir de ahí. Colocándome el abrigo comencé a recorrer las calles de Chicago, el frío golpeando