Bastián.-
Observaba fascinado la sesión de fotos de Elizabeth, igual que Mila que sonreía mientras mi hermosa esposa ondeaba su cabello al mismo tiempo que la falda del vestido se movía a medida que iba girando.
Después de nuestra conversación de anoche estaba decidido a ser un mejor hombre, uno que realmente la mereciera en todos los aspectos, que me escogiera para ser su primer hombre. Ya no quiero ser esa bestia malhumorada que la quería por un fin distinto. Y no puedo negarlo, me alegró e