Bastián.-
Un rayo de luz golpeó mis párpados haciéndome despertar, veo dormir a Mila y me levanto, esa luz afuera llama mi atención. Me acerco a la ventana y veo el auto de Elizabeth estacionando frente a la casa, miro mi reloj marcando las diez de la noche.
Zeus me sigue hasta la puerta y le hago una seña, para que no haga ruido, bajo las escaleras y la veo en la estancia masajeando su cuello con ambas manos.
— Pensé que vendrías a cenar –me quedé ahí de pie, solo viéndola. No quise acerca