El Club Mirage era el lugar ideal para estar un viernes por la noche y, debido a lo popular y discreto que era, a veces hasta las celebridades iban allí a gastar parte de su dinero. Aquella noche era una de esas ocasiones. Una estrella de Hollywood había llegado junto con su equipo y el club estaba en pleno apogeo. Las risas se mezclaban con la música mientras las camareras recorrían con soltura los abarrotados reservados VIP cargando bandejas de champán.
Dante estaba sentado solo en el rincón