Cap. 162: El último recuerdo.
Cap. 40
Iker suspiró, pasándose una mano por el cabello con un gesto tembloroso y el rostro tenso por la preocupación que lo carcomía.
—Natalia está embarazada. Dos meses. Y jura que es tuyo —repitió.
Lisandro se derrumbó en la silla, las piernas le fallaron como si fueran de gelatina, el pecho se le apretó como si una mano invisible lo estrujara sin piedad, exprimiendo el aire de sus pulmones en un ahogo silencioso. Náuseas subieron como bilis amarga, quemándole la garganta, el estómago se l