Agnes O'Sullivan.
—¿Señora O'Sullivan? —Me llamó el ama de llaves.
Yo no respondí, algo en esa mujer sigue dándome escalofríos. No pasó mucho antes de que se escuchara el crujir de la puerta de la habitación de Amy.
El ama de llaves entró sosteniendo un sobre en sus manos, yo no la miré y me dispuse a seguir peinando el cabello de mi pequeña hija.
—Esta carta llegó en el correo y está dirigida a usted, mi señora. —Explicó el ama de llaves. Suspiré y la miré, ella seguía con esa mirada indescriptible en su ros