Regresamos a nuestra Venezuela querida, aterrizamos en el mismo aeropuerto en el que nos fuimos el lunes, nos recibió la madre de Terry sonriendo, tenía los brazos abiertos y se veía muy contenta de vernos de nuevo.
Ella me apretó muy fuerte en el momento en el que me abrazó.
-¡Qué lindos se ven los dos juntos! ¡Gracias, Jenny, por perdonar a mi hijo! Creí que se iba a quedar soltero toda su vida y más cuando decidiste irte, porque el muy idiota no te dijo a tiempo la verdad. De verdad que buen