Roxie estaba sentada frente a mí con la mirada agachada, no puedo verlo porque la mesa donde estábamos me tapaba la visión hacia sus manos, pero estoy seguro de que ella estaba sobándose las palmas de sus manos.
-Roxie, tranquila. Yo no te juzgaré por nada de lo que me cuentes.
Le hablé en un tono suave, eso siempre funciona. Ella se mordió el labio tratando de controlar las lágrimas.
-No sé... cómo decirte.
-Tú puedes. Respira profundo.
Roxie no subía la mirada para nada, parecía un