La mujer no perdió tiempo y se abalanzó contra Brandon.
—Ay, hola, mi amorcito, qué bueno es encontrarte por aquí.
Papá, mamá, él es el hombre con el que estoy saliendo. —Les dije que era muy guapo y atento, verdad. —La mujer saludó con un beso y un abrazo a Brandon, ignorando por completo a la chica que está en la mesa.
—Mucho gusto, muchacho, nuestra hija nos ha hablado maravillas de ti. —saludaron los padres de la mujer.
—El gusto es mío, señores. Pero Mariela, tú y yo ya… —La mujer no permi