—Disculpa— le dijo Emily olvidándose por completo que interpretaba a Mila, la arrogante mujer a la que todo el mundo le temía— ¿Podrías ayudarme?
—P-por supuesto— dijo Amelia bastante nerviosa, tanto que agacho ligeramente la mirada para no hacerla enfadar— dígame. ¿En qué puedo ayudarla?
—Debo ver a mi esposo en el invernadero— expreso, aunque con cierto nerviosismo, ya que no sabia si Mila tendría el conocimiento de saber donde estaba— pero creo que no recuerdo exactamente qué camino tomar