—Es en esa puerta, señora— le indico haciendo una señal con la mano extendida para después inclinar levemente la cabeza.
—Muchas gracias— dijo Emily despertando de su trance autoinfligido.
—Si eso es todo, me retiro— expreso Amelia con toda la intención de irse y quizás repasar en su mente aquella extraña e inusual experiencia que probablemente nadie le creería.
—Sobre lo que dijiste...—dijo Emily en voz alta, causando que Amelia se detuviera en seco.
—¿Sí?
—Me gustaría...—se detuvo pa