—Maldita criada— dijo antes siquiera de explicarle el porqué de su llamada—escúchame bien porque no lo voy a repetir dos veces. Necesito que hagas algo por mí.
Dorothy se giró sobre su asiento temiendo que su conversación fuese escuchada por Amelia quien había levantado la mirada al escuchar un fuerte grito que provenía del teléfono de Dorothy. Era obvio que alguien estaba gritándole, Amelia quiso imaginar que era la señora Lennox y que estaba muy enfadada por lo que había sucedido.
—Por supue