Natasha

Quintilllizos, había dado a luz cinco pequeños pelirrojos, y me tenían babeando de ternura, en especial cuando veía a Frank cargarlos de a tres a la vez, el hombre era tan grande que mis hijos se veían aún más pequeños, en especiar Carrot.

- es hora de comer - me indica la enfermera, Lory, a quien contratamos para que nos ayudara con los pequeños, en especial ahora que los doctores nos habían dicho que Carrot tendr&i

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