Cap. 38
— ¡Quítate la camisa! —demando, obteniendo la atención de ella al negar.
—Eso está mal, no tiene usted derecho. — hablo en su defensa, haciendo sonreír al rubio.
—No me importa si algo está bien o mal, solo obedece; sino puedo castigarte. ¿Tú decides? —sugirió, observando su molestia en todas sus expresiones.
La rabia, como la impotencia eran los protagonistas en la vida de Alba, jamás imagino que alguien le pidiera algo así; menos un hombre que dice ser un caballero y tratar bien a las muje