Cap. 30
—Saludos Padre.
—Hola hijo… como vas pasando, tú momento de soledad.
—Digamos que intentándolo, ¿Cómo esta Mamá y Lucero?
—Ellas se encuentran excelente, tuvimos una noche animada con el llanto de Lucero.
Eso le robo una sonrisa a Izan, que se mantuvo recordando; cómo sus Padres trataban de dormir.
—Bueno; eso es solo el inicio Padre.
—Dímelo a mí, que trato de entenderlo todo los días hijo.
—Cuéntame; seguro no me llamabas solamente para eso Padre.
—Cierto. Lo que vengo a decirte, es que m