Cap. 14
La rabia y desesperación que sentía Vega, no era nada normal, habían pasado quince minutos, pero no hubo rastro de Darío estaba comenzando a sospechar; pero decido calmarse esperándolo en la puerta del lugar, tuvo que ocultar el carro por un callejón; sin salida a dos cuadras de donde ella estaba; se encontraba sin armas, solo con un cuchillo en el muslo de su pierna derecha, en caso de tener alguna novedad, que la llevaría a defenderse.
Se encargó; unos minutos antes de hacerse un cort