Los días siguieron su curso y mi relación con Antoine se mantuvo en pie, pero con la libertad de que podíamos salir a la calle tomados de mano y hacer cosas normales de novios. Cuando teníamos la oportunidad de quedarnos solos en su casa… no hace falta que les explique qué sucedía. Lo cierto es que éramos dos jóvenes amantes muy curiosos, con muchas teorías en la cabeza y muchas ganas de solo ponerlas en práctica.
Junto a Antoine, las risas eran ilimitadas y cada día era una aventura. Nos amába