Seo-jun caminó por el pasillo con el peso de la decepción aplastándole los hombros. Cada paso resonaba como un eco sordo, acompasado con los latidos agitados de su corazón. Sus pensamientos eran un torbellino de confusión; esa clase de confusión que surge cuando la realidad choca con violencia contra las expectativas.
Al llegar al ascensor, se detuvo un momento, vacilando antes de presionar el botón que lo llevaría al último piso, a la terraza. Necesitaba aire, espacio, pero, sobre todo, clarid