꧁ ALEJANDRO꧂
Salí del juzgado sin decir una palabra. El eco de la sala todavía resonaba en mi cabeza, pero ya no había nadie a quien dirigirle mis pensamientos, ni palabras que pudieran calmarme. Solo quedaba el peso de lo que había hecho. La condena que había pronunciado mi propia boca. ¿Por qué había hablado? ¿Por qué me había expuesto de esa manera? Cada paso que daba me alejaba más de lo que había sido antes, pero aún no sabía a dónde iba.
Caminaba como si estuviera flotando, sin control, s