Cuando Hiro se despertó a la mañana siguiente en la que había sido la habitación que compartía con su esposa, descubrió que su vida se había convertido en un enorme circo. Tenía un montón de mensajes de los líderes de las familias del clan.
Lo habían llamado los ancianos, al parecer cundía el pánico y no solo eso, también se habían atrevido a dejar mensajes de voz en su celular.
—Su hermana está intentando contactar con usted, señor Yamamoto —le decía su ama de llaves.
"¿Qué pasa con uste