Él recordaba demasiado bien todo lo que había sucedido en esa precisa sala y sobre ese preciso sofá.
—Es imposible no sentir cierta nostalgia, ¿verdad? —le preguntó él sin moverse de la puerta—.Es una lástima que tuviera que deshacerme de todos los jardines que mandé a sembrar para ti.
Ella se volvió para mirarlo por encima del hombro. Sus ojos café centellearon furiosamente.
—¿Cómo puedes bromear? —repuso ella con incredulidad—. La prensa habla de nosotros, especulando con todo tipo de cosa