Un par de semanas después, durante el desayuno, Hiroshi le dijo:
— Necesito un gran favor tuyo, muñequita.
Aiko lo miró, extrañada de aquellas palabras.
Hiro le sonrió.
— Tengo un primo en Italia, bueno, de hecho son tres, pero en fin...resulta que a mi primo, el mayor de los tres le han saboteando un viñedo cuya cosecha era bastante cara y me ha enviado una muestra del hongo con que hicieron el sabotaje.
Ella asintió.
— Comprendo. ¿Quieres que examine la muestra?
— Sí, eso exactamente.