El compromiso continúa, con o sin la novia.
Dos horas y media antes, en la mansión Zadoglu:
El clásico vals se deslizaba como una melodía suave y elegante en el aire del salón, mezclándose con los murmullos de las conversaciones y las risas contenidas.
La hora pico había llegado, ese momento crítico en el que la emoción y la diversión de la fiesta empezaba a disminuir, centrando la atención en Damián. Él se encontraba empinado en una esquina de la sala, sosteniendo un vaso de coñac en una mano y su bastón en la otra, mientras sentía cóm