50| Ayúdame y te ayudaré.
Emilio no supo cómo sentirse, parecía que le estaban jugando una broma de mal gusto, pero la mujer al otro lado del escritorio lo miraba con una seriedad aterradora.
— ¿Enserio cree que soy inocente? — le preguntó y ella suspiró.
— No lo creo, lo es — se puso de pie y caminó por el estrecho cuarto rodeando a los hombres que estaban con ella — llevo siguiéndole la pista a Luciano desde hace años, se cómo trabaja y qué es lo que hace, no es coincidencia que justo después de su regreso a Transport