Tras esa peculiar conversación, los siguientes días pasaron rápidos y tranquilos, hasta llegar al viernes donde Ángelo ya tenía a varios hombres listos para vigilar a Stefanie y Jin por cualquier cosa e igual Luciano los cuidaría a una distancia segura.
- Papi, papi – hablaba emocionado el pequeño al sentir que el auto se detuvo.
- Te portas bien Jin, nos vemos en un ratito - decía el pelinegro al ver que llegaron a la escuela y besaba la mejilla de su pequeño.
- Vamos Jin – le llamo la pelin