Charlotte vuelve a mirar a su alrededor, el temor se apodera de ella. —¿Qué esperas?— la voz de la pelirroja la pone más nerviosa, sí esa mujer no tuviera un arma, Charlotte grita, pero la tiene bajo amenaza y ella piensa en su bebé Justin.
—por favor... Dile al cabecilla que está noche me marchó
—¡No puedes desobedecer al cabecilla!
—solo dígale que está noche, lo juro por mí hijo, está noche me marchó, quiero despedirme de mi hijo, por favor—La pelirroja la fulmina con la mirada, y luego la