—¡Soy la señora de esta casa!— espetó —no desobedezcas mis órdenes, quiero sorprender a mi esposo, pero estás siendo un obstáculo— lo mira con enojó por lo que Owen le dice
—lo lamento señora, puede marcharse— se hace a un lado y Charlotte se quería disculpar por la forma en que le habló, pero guardó silencio y se apresura a salir de la mansión.
Los nervios que siente en estos momentos, no la dejan pensar con claridad, sin embargo, un auto se acerca, y ella al ver, es aquella pelirroja.
—¡Sube