Las lágrimas comenzaron a caer por mi rostro.
—Hija, por favor, necesitas escucharme —murmuré extendí mi mano hacia ella, pero Jane no permitió que la tocara.
—No quiero que me digas tus mentiras —su voz se quebró —¿Por qué tenías que ser tú? —sentí un dolor profundo en el pecho.
—Yo no elegí enamorarme de él…
—¡Pero sí elegiste estar con él! —su voz retumbó en toda la habitación —¿y ahora qué? —continuó —¿van a tener su propia familia? ¿van a criar a ese bebé juntos? ¿y yo que voy a hacer?