PVO Samantha
No sabía por qué llevaba un rato sintiendo una punzada de angustia en el pecho, era una sensación extraña, persistente, cómo si algo dentro de mí me estuviera advirtiendo que Jane estaba sufriendo. Tomé mi teléfono, quería llamarla, quería escuchar su voz y saber que estaba bien, aunque fuera durante unos segundos. Pero tenía miedo de obtener la misma respuesta de las últimas semanas; el teléfono sonando una y otra vez sin que ella contestara.
Miré el reloj, Emilio ya llevaba dema