Habían pasado más de dos días y Lydia seguía en el hospital recibiendo tratamiento.
Faith planeaba visitarla ese día después del trabajo.
Justo cuando estaba revisando unos archivos, un golpe en la puerta la interrumpió.
—Adelante.
La puerta se abrió y entraron su tío y una chica.
—¿Tío? ¿Qué te trae a mi oficina hoy?
—Ya sabes que han pasado semanas y, después de la reunión de la junta, no nos hemos visto, así que vine a visitarte.
—Qué considerado de tu parte, tío.
—Un placer, querida.
—¿Quié