MAXIMILIANO
—¿Todo marcha bien? —me pregunta, mirando las pantallas de las cámaras de seguridad.
Me encojo de hombros respirando hondo y no despego los ojos de la pantalla.
—Sí, todo parece estar en orden —le digo. —Pero no me fío.
Aleksi me mira con curiosidad.
—¿Qué pasa? —me pregunta. —¿Has visto algo sospechoso?
Me sacudo la cabeza.
—No, nada en particular —le digo. —Es solo que tengo una sensación de que algo no está bien.
Aleksi se acerca a mí y me pone una mano en el hombro.
—Vamos, Max