MILA
La bañera está rodeada de espuma y juguetes, con mis tres pequeños tesoros.
—Mi amor, mi vida, mi todo —les digo a mis bebés, mientras les acaricio sus cabecitas y les doy besos en sus mejillas suaves.
La niña, idéntica a su padre no deja de decirme la misma palabra que me infla el corazón.
—Mamá.
—Sí, mi amor, soy tu mamá —le respondo, mientras le doy un abrazo fuerte.
Los niños gorjean y se ríen, como si entendieran lo que les estoy diciendo.
Los amo demasiado y la verdad no siento renco