En cuanto los cuatro llegaron a la puerta de la oficina de Milo, se quedaron sorprendidos al ver el hermoso ramo de flores que Madi admiraba.
—¿Y esas flores mi niña? — sonrojarse. Ginna y Eddy estaban desconcertados al ver la mirada de molestia de Rosa y de Milo, cosa que les pareció más extraña aún, en especial a Ginna.
—Creo que seguiré trabajando. — dijo nerviosa al ver la mirada de todos en ella.
—Madi yo iré con la señorita Ginna y el señor Eddy a una reunión, Milo se quedará en la ofi