—Gracias — le dijo él, mientras seguía mientras la seguía abrazando.
—No tiene porqué, ahora vaya a tomar su café, que no quiero que se enfríe, yo seguiré trabajando. — Milo se separó de ella para poder mirarla a los ojos.
—Tienes un hermosa pureza por dentro Maddie, espero nunca la pierdas — ella simplemente
asintió con su rostro sonrojado, luego salió de ahí. Milo la siguió con la mirada hacia tanto no se sentía así de bien.
….
Los días empezaron a pasar y Madison cada vez se acoplaba más