Negativo. No era compatible para ser el donante. Me sentí mal. Giré el cuello para ver a Kev, quien también abría el sobre.
—¿Qué te salió? —le pregunté, estresado, por supuesto.
—Positivo. Soy compatible —me respondió, y en sus ojos pude ver que ni siquiera lo hizo trastabillar un poco—. Supongo que ahora seré el salvador de Amanda —me sonríe de lado. Empuñé mis manos en señal de protesta, de enojo, porque ahora se llenaría la boca de halagos para él mismo.
—Qué bueno —es lo único que le respo