AMANDA:
Con mucha dificultad saqué mis manos de las esposas. Daba gracias que mis manos fueran tan delgadas que cabían perfectamente en ellas. Suspiré profundo y me acerqué de nuevo a la puerta, dándole de patadas y golpes para ver si la podía derribar. Como eso no funcionaba entonces lancé lo primero que encontré hacia la puerta, para hacer todo el ruido que pudiera, que Andrés se concentrara en mi y no en Luke. Lancé unas tenazas, la lámpara, la mesita de noche. Fui al baño y lancé todo lo q