LUKE
—Andrés, no le hagas daño a ella, Amanda no tiene nada que ver en estos asuntos, el problema es entre tú y yo—. Andrés me mira con esa mirada llena de maldad, la misma con la que me enfrenté años atrás.
—Ahora resulta que dejaste tu oficio para convertirte en abogado; creo que tienes talento—. Se ríe descaradamente.— ¡Vamos, llévenlo a la sala y prepárenlo para mí!
—¡No!— grita Amanda, tratando de hacer algo por mí, pero ese sujeto estúpido la lastima tomándola del brazo.
—¡Déjala, Andrés!