**ELENA**
“Dos monstruos en el mismo tablero. Pero sus garras no rasgan de la misma manera”.
En la quietud de este encierro, mi mente comenzó a trazar una línea implacable, comparando al hombre que me había dejado en este calabozo alpino con el magnate que venía persiguiéndome desde los muelles. Ambos eran seres posesivos, Alfas territoriales cortados por la misma tijera de la dominación, pero las entrañas de su obsesión eran asquerosamente distintas.
Damián Cavalli me había arrastrado al fango