**ELENA**
A mitad de la noche, el monitor emitió un quejido ligero que me hizo levantar de la silla con zancadas lentas y proactivas. Crucé el umbral hacia el pasillo de madera noble de la planta alta, pero no alcancé a dar tres pasos largos antes de escuchar las pisadas felinas de Damián pisándome los talones. Su silueta inmensa bloqueó la luz de la lámpara de pared, atrapándome contra los paneles de caoba con una parsimonia violenta que me aceleró el curso yugular de golpe.
Sus falanges calie