**DAMIAN**
“Las grúas del muelle central pueden mover cincuenta toneladas de acero sin que una sola cadena oscile, pero mis manos no saben cómo sostener tres kilos de carne viva sin temblar”.
El silencio de la madrugada en la suite este era absoluto, interrumpido únicamente por el rumor rítmico del oleaje contra los acantilados de la villa. Permanecí de pie junto a la cuna de caoba noble, con la silueta inmensa de mi cuerpo proyectando una sombra alargada sobre las mantas de lana blanca. Mis za