**DAMIAN**
Caminé hacia ella y me arrodillé en el suelo, quedando a su altura. La tensión entre nosotros, que antes era una cuerda de odio y deseo, se había transformado en algo mucho más sólido: una alianza de supervivencia.
—Ahora tenemos los datos del colgante —le recordé, sacando el pequeño chip que todavía tenía en mi bolsillo—. Mañana mismo, cuando amanezca, enviaremos esto a un contacto en la Interpol que no puede ser comprado. Lorenzo y todos sus socios caerán.
—¿Y nosotros? —preguntó e